lunes, 13 de abril de 2009

A la espera esperando.


Ya estoy siendo atendida en el Gregorio Marañon, pero sigo creyendo que aún no es lo que necesito. Apenas hace unos días que tuve la primera entrevista con la psicologa, no volveré a tener otra hasta dentro de un mes.
No, sigo creyendo que esto es lo mismo que nada, que es igual que estar sola, y si pudiera hacerlo sola lo haría, pero sigo sin embargo sin imaginar el modo en el que todo esto deje de envolverme. De momento no me queda otra que conformarme, no puedo quejarme, ha estas alturas si lo hiciera probablemente me tacharían de impaciente o pensarían que le estoy buscando los tres pies al gato por vayase a saber que motivo, y es que por desgracia debo andarme con cuidado a cada palabra que digo, ahora soy la enferma y por mucho que me esfuerce por intentar hablar desde la coherencia y el sentido común, sé que desde fuera esas palabras se miran y se toman en la justa medida, entrecomilladas y probablemente a la ligera porque sencillamente son las palabras de una enferma.

Yo no me creo enferma, mi cabeza está sana, son mis sentimientos los que sangran, pero a quien voy a decirle eso? Si nadie lo entiende, nadie entiende que mi cabeza no respalda mi mierda de anorexia, mi cabeza no le da apoyo, lucha con todas sus fuerzas contra esto, pero por algún motivo lo irracional es mucho más fuerte.

No sé explicar la sensación de impotencia que me llena, impotencia, frustración, soledad, incomprensión… Y por momentos estoy cansada, por momentos no quiero luchar contra mi misma y contra los demás, por momentos me pregunto para qué molestarse en sacarme las castañas del fuego si a medida que pasa el tiempo solo voy comprobando que me llevo las decepciones que me temía llevar.

Una cosa es no querer ayuda y resguardarse en la soledad, otra es pedirla y sentir que sigue sin llegar realmente, que aún estoy sola, sola a la espera, y cuando tengo fuerzas haciendo esfuerzos, cuando no dejandome a mi suerte, hasta que me canse de esperar y ya no encuetre las ganas, hasta que ya no le vea el sentido a pelear por mi, por nadie o por nada.
Sola hasta que el 'que más dará' se apodere de todo mi mundo.