lunes, 1 de junio de 2009

QUE a MI esto NO me TUMBA!!!

He llegado final y rotundamente al sentimiento que desde hace meses temía llegar, andaba rozandolo desde hace tiempo, intuyendolo, pero ahora se ha instaurado del todo: es la decepción entrelazada por momentos con la desesperación; es un sentimiento que adquiere tonos amargos y mezcla tintes de incredulidad, es por si mismo complejo y camaleónico, resaltándose alguno de sus aspectos más que otros según el momento. Es como si un alquimista hubiera estado preparando su brebaje a base de insertar un poco de esto y una pizca de aquello, un toque de rabia, dos cucharadas de frustración, medio frasco de dolor y culpabilidad en estado puro, esperanza desgastada y una limaduras de ‘yo puedo’ mezcladas con ideas confusas de ‘mándalo todo a la mierda’.
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El antídoto a tal envenenamiento de momento solo es no pensar, no pensar en que después de ocho meses peleando por un tratamiento lo único que tengo es un parche de la seguridad social, no pensar en que para colmo te quejas y la respuesta es decirme que lo que pasa es que tengo una idealización de lo que debe ser un tratamiento y todo lo que se salga de ahí me parece mal. Claro que si, yo soy una pirada y lo ideal es que te atiendan una vez al mes! De coña que salgan diciendo por la tv o en documentales que hay que pedir ayuda y después te encuentres con que pedir es sinónimo de romperte el culo buscándola y total para nada, para que te iluminen con la maravillosa frase ‘Tienes que esforzarte’…
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En fin…
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Pues eso, este mes no pensar, me dedicaré a estudiar que es lo que toca, y cuando acabe empezaré de nuevo a buscar, seguramente recurriré a algo privado, pero lo del hospital aunque sea poco no lo dejaré. También tendré que averiguar que me cubre el seguro escolar…
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Por momentos me arrepiento de haber abierto la boca, si, pero sé que ya no hay vuelta atrás, y mientras pueda seguiré aguantando, por mi familia, por mi, porque no quiero vivir así el resto de mi vida, porque debo agotar todas las posibilidades antes de abandonar, porque algún día me gustaría poder deciros que se puede salir.
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Porque como dijo la Poyeya después de Eurovisión, ‘A mi esto no me tumba!’

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PD. La mala leche compensa mi desánimo... XD

domingo, 10 de mayo de 2009

Cual coca-cola disipada.

Aparte de mucha culpabilidad, no sé exactamente que sentir. Tengo la sensación de que mi vida es un bote de coca-cola muy agitado que hace meses decidí abrir, entonces salpiqué aquí y allá armando mucho revuelo, con la esperanza de que finalmente alguien cogiera el bote y me ayudara a verter el contenido en otro recipiente, sin embargo, lo que ha sucedido es que después del salpicazo inicial y el barullo que le siguió en un principio el bote se ha quedado prácticamente con el mismo contenido, el barullo se ha ido disipando, y poco a poco las cosas vuelven a su lugar, solo que yo ya no puedo volver a ser ese bote cerrado a cal y canto que fingía no ocultar nada, lo salpicado salpicado queda, y tampoco consigo avanzar porque no sé la manera de cambiar las cosas.

Así que aquí estoy, viéndome a mi misma perdiendo fuerza, pasando mis barbaries con la comida por alto de nuevo, como hacía antes, aceptándolas de nuevo como normales porque me canso de discutir conmigo misma, sin esforzarme ni por comer ni por dejar de comer, solo dejándome llevar por mi vida normal (a-normal) y sintiéndome terriblemente culpable por haber cargado a la gente que me quiere con esta preocupación que ahora no sé quitarles porque no sé arreglar mi mierda.

No sé como cambiar mis pensamiento, no sé como no odiarme el día que me veo gorda, no sé como no tratar de ser delgada, la más delgada, no sé renunciar a eso, a intentar ser eso. Simplemente no puedo, porque se lo que me espera si siento que subo, me espera aguantarme a mi misma diciéndome lo fracasada, inútil e imperfecta que soy, me espera llenarme de rabia, odio y vergüenza, y no tengo ganas de todo eso rebotando otra vez en mi cabeza…

…y es que al menos los huesos me distraen.

lunes, 13 de abril de 2009

A la espera esperando.


Ya estoy siendo atendida en el Gregorio Marañon, pero sigo creyendo que aún no es lo que necesito. Apenas hace unos días que tuve la primera entrevista con la psicologa, no volveré a tener otra hasta dentro de un mes.
No, sigo creyendo que esto es lo mismo que nada, que es igual que estar sola, y si pudiera hacerlo sola lo haría, pero sigo sin embargo sin imaginar el modo en el que todo esto deje de envolverme. De momento no me queda otra que conformarme, no puedo quejarme, ha estas alturas si lo hiciera probablemente me tacharían de impaciente o pensarían que le estoy buscando los tres pies al gato por vayase a saber que motivo, y es que por desgracia debo andarme con cuidado a cada palabra que digo, ahora soy la enferma y por mucho que me esfuerce por intentar hablar desde la coherencia y el sentido común, sé que desde fuera esas palabras se miran y se toman en la justa medida, entrecomilladas y probablemente a la ligera porque sencillamente son las palabras de una enferma.

Yo no me creo enferma, mi cabeza está sana, son mis sentimientos los que sangran, pero a quien voy a decirle eso? Si nadie lo entiende, nadie entiende que mi cabeza no respalda mi mierda de anorexia, mi cabeza no le da apoyo, lucha con todas sus fuerzas contra esto, pero por algún motivo lo irracional es mucho más fuerte.

No sé explicar la sensación de impotencia que me llena, impotencia, frustración, soledad, incomprensión… Y por momentos estoy cansada, por momentos no quiero luchar contra mi misma y contra los demás, por momentos me pregunto para qué molestarse en sacarme las castañas del fuego si a medida que pasa el tiempo solo voy comprobando que me llevo las decepciones que me temía llevar.

Una cosa es no querer ayuda y resguardarse en la soledad, otra es pedirla y sentir que sigue sin llegar realmente, que aún estoy sola, sola a la espera, y cuando tengo fuerzas haciendo esfuerzos, cuando no dejandome a mi suerte, hasta que me canse de esperar y ya no encuetre las ganas, hasta que ya no le vea el sentido a pelear por mi, por nadie o por nada.
Sola hasta que el 'que más dará' se apodere de todo mi mundo.

miércoles, 25 de febrero de 2009

Agotamiento


Hace siglos que no escribo, no sabía que decir exactamente.

Ahora estoy simplemente agotada, no hay otra palabra para describirlo. Me he despertado a las 8.00, no tenía clase esta mañana, así que me he tomado el café con tranquilidad, he ordenado un poco la habitación, he organizado lo apuntes y finalmente me he dispuesto a leer algunos de ellos, a penas he liquidado una hoja, eran las 10 y simplemente estaba ya agotada, sin capacidad de concentración ni de nada, me he vuelto a tumbar en la cama.

Esta tarde tengo un par de horas de clase, tenía pensado ir caminando, pero desde el lunes que no tengo fuerzas ni para paseos, así que me resignaré a usar el metro.

Me siento abandonada, peleando por conseguir un tratamiento que no llega, mientras que me esfuerzo por fingir normalidad ante las personas que me rodean, porque no tengo excusa para justificar una realidad que desconocen, y porque esa misma ignorancia me hace sentir que no tengo derecho a estar mal.

Creo que en verdad cada vez voy a peor porque siento que debo demostrar, no sé exactamente a quien, que realmente las cosas no van bien, y mientras me esfuerzo por fingir normalidad, no sé si realmente esto tiene algún significado, mejor dicho, no lo tiene.

Supongo que la absurdidad es mi día a día, en este momento no sé ni siquiera porque no como o vomito, estoy demasiado cansada hasta para pensar en eso.

Ahora que ya he dado el paso para pedir ayuda, sólo pienso ¿A que esperan? ¿O cuánto tendré que esperar? Llevo meses haciendo papeles sólo para comprobar que a medida que pasa el tiempo puedo vomitar más o comer menos, según el extremo en el que me encuentre, aún así no diré que he perdido la esperanza, en este momento no la siento demasiado, pero soy conciente de que la tapa mi cansancio, imagino que cuando recupere fuerzas podré ser más optimista, eso espero…